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MOLINO 2

El tío Wenceslao contaba otras veces cuando ya era muy mayor, otra versión diferente y pudo ser el mismo tío Wenceslao el que lo matara y tuvieron que intervenir más personas para meterlo en un lugar tan difícil y más si el tío Feliciano tenía el dedo gordo del pie recién cortado. El tío Nica sabía de buena mano quien había sido y no precisamente el tío Feliciano, como corroboraría después el tío Wenceslao cuando ya era muy mayor (lo cuento al final).

¿Cómo se descubrió siete años después?El tío Nicanor Barbas que también era muy cabezón, se llevaba mal con los alcaldones y enseguida pensó en ellos. Sacó la piedra en La Revilla mesá para hacer la pared del huerto de la vega y estos no le dejaban pasar la piedra con un rastrón por una finca obligándole a dar un fuerte rodeo. Pensó y lo hizo una larga noche de invierno con sus dos hijos Agustín y Eulogio pasaron toda la piedra sin que nadie se enterara, por la finca del tío alcaldón. Esto enconó más las heridas y cuando le llamaron la atención éste contestó, cuidado conmigo que yo no soy el rojo. Al haber pasado tanto tiempo y pensar que todo estaba olvidándose poco a poco se fueron de la boca. Un día era la fiesta de los mayos y en el molino había tres mozas que había que bajar a cantarle los mayos con la música. El tío Pío y el tío Feliciano que iban delante decidieron irse por el atajo que pasa cerca de la cueva; cuando llegaron a ésta el tío Pió dijo al tío Feliciano, si quieres nos ponemos en la puerta de la cueva y cuando pase la ronda lanzamos una piedra veras que susto se llevan en la noche. El tío Feliciano contestó: no, no que puede salir el Rojo. Pasado la fiesta o aquel mismo día el tío Pío lo contaba en el pueblo y la gente se reía pero el tío Nicanor que estaba al tanto de todo tomó buena nota y lo buscó en la cueva y lo encontró enterrado de piedras dentro. No sabía como hacerlo para descubrirlo con testigos, pensó una estrategia y esperó callado hasta la época de las matanzas.

La cueva que está a unos cien metros del molino cuadrado y él se llevaba muy bien con el Tio Luís Hernández el molinero. Un día le dijo: Si quieres te bajo a ayudar a la matanza y este aceptó. Así fue en las matanzas siempre había varias personas que estaban invitadas y otras que bajaban a moler, allí había más gente; cuando acabaron los trabajos de la matanza les dijo a la gente ¿queréis que vayamos a ver la cueva de la raposa? He traído unas suelas de goma de alpargata para alumbrar bien y así lo hicieron (Él ya había dejado descubierto un pie). Cuando entraron y vieron el pie el tío Nica dijo: aquí hay un hombre enterrado de piedras y lo descubrieron también había chicos que salieron corriendo asustados. Estaba seco, la piel pegada a los huesos y el pelo rojo, el tío Nica dijo éste es el rojo poniéndolo de pie y cuando se desplomó se hizo varios trozos. Cuando el tío Nica subió al pueblo y fue a la taberna, todo el pueblo lo sabía. De seguida avisaron al tío Paco que ese día estaban de matanza y rápido salió corriendo para tomar cartas en el asunto; pero el tío Wenceslao que no hacia mucho se había casado con su hija Candelas, parece que habló con él para que no hiciera nada y él estaba implicado, ya que habían pasado siete años. Pasaron unos días y nadie decía nada la gente tenia miedo de decir nada pero unos días más tarde cuando el tío Nicanor entró en la taberna, el tío Paco que era juez estaba jugando a las cartas y éste le dijo: Ya sabe usted donde hay un muerto; tío Paco le contesto " deja el muerto en su sitio" sin hacer el mínimo caso.

Aqui permaneció siete años y asi encontramos sus restos mas de cin años despues.

El tío Nicanor que veía como esto se quería tapar por todos los medios, se fue a Cifuentes a denunciarlo al juzgado de primera instancia; Al poco tiempo llegó una orden del juzgado para recoger los restos, mientras tanto los otros se encargaron de recoger los restos y escamparlos por el campo. Los pastores los iban recogiendo, cuando el tio Agustín Barbas lo mandaron con los restos a Cifuentes para ser analizados y al poco tiempo según contaba mi abuelo Antonio Hernández, el día de San José cuando estaban en la puerta del molino, vieron como venían a cruzar el puente dos señores bien trajeados en dos caballos y otros andando; llegaron y preguntaron: Es usted Luís Hernández. Éste dijo si, ¿ usted tiene dos hijos que se llaman Antonio y Sandalio?, Si señor contestó son estos; ¿vieron un hombre muerto en la cueva? "no no no hemos visto nada" ( una hija del tío Luís hablaba o ya casada con el tío Juanito hermano de los sospechosos). Mire usted soy el juez de primera instancia de Cifuentes y si no me dicen la verdad me los llevo ahora mismo detenido. No tuvieron más remedio que decir la verdad de lo que habían visto.

A partir de entonces empezó una investigación para esclarecer lo sucedido y no era posible que nadie los delatara; después de varios intentos viendo los investigadores que la gente hacia corrillos y comentarios; un investigador escuchó de una señora que se llamaba Tomasa (y que vivía detrás de la casa de la tía Baltasara) un comentario que hacia ¿pero como puede ser que nadie lo diga si todo el pueblo lo sabe, estos son santos del miedo?. Entonces decidieron una estrategia para presionar a esta señora llamándola de nuevo y manifestándole que se la tendrían que llevar detenida porque la gente había dicho la verdad y ella decía no saber nada, fue cuando esta al verse acorralada dijo que ella también lo sabia, que habían sido los alcaldones pero no sabía cual de ellos.

Llamaron a los alcaldones que en principio se negaron a declarar hasta buscar un abogado; el abogado parece ser que les dijo que si no se inculpaba el tío Feliciano que podía alegar que fue en defensa propia irían todos a la cárcel y así lo decidieron. Él se inculpó y pago por ello mas que nada por ocultarlo. También el tío Wenceslao por participar y no dar cuenta. El tío Nicanor no quedó satisfecho pero moriría sin saber la verdad.

Continua Pica aqui.

Si querréis entrar en la cueva; os diré que da un poco de miedo al que no está acostumbrado. Te sorprenden los murciélagos que vuelan y hacen ruidos.









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