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NUESTRAS GENTES 6

Recordar a nuestras gentes

"La Celada del tío tonto"

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Historia de un personaje de Torrecuadrada de nuestra familia.

EL TÍO “TONTO”PRIMERA PARTE El tío Tonto no tenía nada de tonto. Le llamaban así por la historia que les voy a contar. Así lo contaba mi difunto suegro Leoncio López que era su nieto.El tío “Tonto” en realidad se llamaba Juan La Fuente, y nació sobre 1833, formando matrimonio con Santas Vicente, de su misma edad, sobre1862.Del matrimonio nacieron ocho hijos: Sobre 1863, Saturnino La Fuente Vicente “ 1865, Juan “ “ “ 1867, Eusebia “ “ “ 1870, Agapita “ “ “ 1873, Bruno “ “ “ 1876, Lino “ “ “ 1878, (Desconocido) “ “ 1880, Josefa “ “ La familia “La Fuente se extendió mucho en el pueblo. A día de hoy, en nuestro árbol de familias, tenemos más de setenta apellidos “La Fuente”.Esta última “Josefa” formaría matrimonio con la familia López, casándose con Eusebio López( hijo de Sabas y de Modesta Pardillo).Sabas y Modesta tuvieron siete hijos que extendieron la familia López: Eugenio, Hipólita, Cipriano, Juan, Casimiro, Raimunda y Eusebio.Del Matrimonio de Eusebio López y Josefa La Fuente; nacieron Luisa, Marcelo, Cirilo, Gregorio, Leoncio, Benigno y Florentino. El apellido “López” ocupa el primer lugar del árbol genealógico de Torrecuadrada, con más de un centenar de apellidos.Vamos con la historia del tío “Tonto”.Se ha constatado que el pueblo de Torrecuadrada, que antiguamente comprendía todo el territorio de Renales, Torrecuadrada y Alaminos, perteneció a los condes de Medinaceli, que fueron vendiéndolo todo progresivamente. En 1890 sólo les quedaba una finca de caza en Renales denominada “La Celada”, de 240 fanegas de tierra en monte alto de roble.La finca estaba rodeada por una pared. Tenía una casa en el centro y unas casillas para ganado. Esta finca la utilizaban para la caza. En 1885 se celebró una de las últimas cacerías, en la cual los condes manifestaron su intención de venderla.El tío Juan se enteró de esta noticia. Imaginó que podría sacar mucho dinero de ella y como tenía muchos hijos que la podrían trabajar, pensó comprarla. Estudió el tema y hizo sus cálculos. Pensó en el carbón que arrojaría la finca y que las primeras cosechas podrían ser muy buenas. Si le daban facilidades de pago podría ser un buen negocio.Cogió su yegua y se dirigió a Medinaceli para hablar con los condes. El viaje duró unos cuantos días, pero mereció la pena ya que habló con uno de los condes y llegaron a un acuerdo: 50.000 ptas. Al firmar el contrato le pagaría 15.000, el resto en cinco años, y al final se firmaría la escritura.Ambos conformes con las condiciones, se acordó que el conde le concedería un mes para que preparase el dinero y quedaron un día para la firma del contrato. El conde le comunicó que su apoderado viajaría a la finca el día fijado y llevaría el contrato ya hecho con sus datos y los de los testigos en blanco para que se rellenaran en el acto.El tío Juan se puso manos a la obra lo más rápido posible. Buscó el dinero entre sus familiares, que eran muchos, para conseguir las primeras 15.000 ptas. Era muchísimo dinero.El primer error del tío Juan fue ir a la finca a verla con sus hijos y explicar a la gente de Renales todo tipo de detalles. Se fue de la lengua…

SEGUNDA PARTEEn Renales había un señor muy adinerado que se llamaba León Gallego (tío Leoncillo). Éste, al enterarse de la situación, pensó que esta finca no debía ser vendida a gente de fuera del pueblo y estudió una estrategia. No podía hablar con los condes porque el trato ya estaba hecho, por lo que urdió un plan: esperó el carro del conde antes de que llegara a Renales para intentar hacerse pasar por el tío Juan. Si no le salía bien, intentaría soltarle una buena propina al apoderado. Costara lo que costara, no podía dejar escapar esta oportunidad que ya no volvería a tener otra igual. Cuando faltaba una semana para la fecha señalada, el tío Leoncillo se dispuso a hacer guardia en lo alto de la solana de la finca, donde se domina el camino de Sigüenza por el llamado “Vadillo”. Tras esta semana de espera, un día vio llegar la carroza del conde. El tío Leoncillo salió corriendo camino a través y la alcanzó en las curvas. Todo indica que estuvo un rato hablando con el apoderado y el conductor de la carroza, ya que el conde no estaba, y llegaron a un acuerdo. El tío Leoncillo y el apoderado partieron hacia Renales a pie, rodeando la finca para bajar por el camino de Cortes. Así evitaría encontrarse de cara con el tío Juan. El apoderado dio órdenes al cochero de que regresara a la finca para dar de comer a los animales. Casualmente el apoderado y el cochero se habían hospedado en La Fuensaviñán y por eso llegaron bastante antes de la hora acordada con el tío Juan. Esto le dio margen suficiente al tío Leoncillo para adelantarse al tío Juan.El tío Leoncillo lo tenía todo preparado para realizar la transacción en un instante. Además le daría de entrada 25.000 ptas en lugar de las 15.000 acordadas. La firma del contrato y entrega del dinero se hizo en unos instantes, con la presencia de testigos del tío Leoncillo. El apoderado emprendió viaje de regreso antes de que el tío Juan llegara, ya que éste se había retrasado y así evitó enfrentarse con tío Juan. Desde aquel momento al tío Juan se le apodó “Juantonto”. Se rumoreó que se quedó blanco, con cara de tonto. Con los años el apodo cambió a “el tío Tonto”, y cuando cantaba en la ronda, decía los siguiente:“A mi me llaman el tonto,tonto de mi lugar.Todos comen trabajando,yo como sin trabajar.”Este apodo lo recibiría un nieto llamado Juan, al cual se le apodó “Juantonto”.TERCERA PARTEEl tío Leoncillo compró la “Celada” pagando las 25,000 ptas. El resto lo pagó al año siguiente, dejando una pequeña cantidad hasta los cinco años en que se firmó la escritura. Nunca se sabrá la “propina” que le dio al apoderado. La escritura dice así:“La finca fue adquirida por D. León Gallego Antón y D. Petra Gil Oter por compra a D. Narciso Martínez y Prades y a D. Vicente Rivas y Colás en escritura pública otorgada en Calatayud a veintiseis de Diciembre de mil ochocientos noventa y cinco, ante el notario D.Marcelino Ena y Micheto según primera copia autorizada el diez de Enero de mil ochocientos noventa y seis. Y legalizada. Fue inscrita en el Registro de la propiedad de Cifuentes en el folio ciento cincuenta del tomo ciento cuarenta y siete del archivo, libro séptimo del Ayuntamiento de Renales, finca número cincuenta cuadruplicado, inscripción numero siete, el doce de Febrero del mismo año.”El tío Tonto es el bisabuelo de Cándida, y el tío Leoncillo es mi bisabuelo.

ANTONIO Y CANDIDA.

La Celada ,aquí tubo la casa.

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